lunes, 16 de mayo de 2011

Olvidos sin importancia

La anécdota la cuenta el sr. Joaquín Rodríguez en su estupenda recopilación de letraheridos titulada ‘Bibliofrenia’: Theodor Mommsen, autor de más de mil quinientos libros y padre de dieciséis hijos, mostraba tal capacidad de concentración cuando se enfrascaba en la lectura que, en un viaje en coche de caballos hasta Berlín, molesto por los continuos llantos de un niño le solicitó que se identificara para poder recriminarle por su apellido. El pobre niño, sorprendido, le respondió: “¿por qué no me reconoces, papá?, soy tu pequeño Heinrich”. Confusión que el autor justifica con el siguiente argumento: ‘dieciséis obras biológicas y mil quinientas obras escritas son material suficiente para olvidar alguna de ellas’.

5 comentarios:

  1. ¿Mil quinientas obras? Desde luego no se permitía la desidia de algunos blogueros que todos conocemos, ¿no?

    Me alegro de tu vuelta (aunque quien se haya ido ahora sea yo)

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  2. Ossip, me aceroo a tu blog con curiosidad y descubro un espacio interesante en el que poder compartir experiencias literarias. Felicidades.

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  3. Con mil quinientos libros escritos me pregunto cómo es que sacaba tiempo para leer.

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  4. ¡Y para engendrar, C.B., y para engendrar!

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  5. Hola, preciosas letras desnudan lentamente la pura e integral belleza de este blog, si te va la palabra olvidada, la poesía, te invito al mio,será un placer,es
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos rotundos...

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